Voluntariado CaixaBank: integración, intervención, acción SOCIAL

Pensar que las cosas son como son. No pensar que las cosas pueden cambiar. Hacer por hacer o no hacer nada…

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Día espléndido para pensar, adaptar y cambiar las pequeñas cosas que te hacen repensar en SOCIAL. Charito, Margarita, Benita, Carolina, Patricia, Eli, Elisa, Prado, Ana, Carmen… personas que cuentan con otras capacidades a las que la mayoría de los mortales nos resistimos a alcanzar: sonreír, amar, agradecer, soñar o dar. Cualidades de carácter que la vida nos regala y solo unas pocas personas practican desde la inocente perspectiva que da la gratitud.

Charito, Margarita, Benita, Carolina, Patricia, Eli, Elisa, Prado, Ana y Carmen, nos han regalado un trocito de esperanza en el Día del Voluntariado CaixaBank. Nos han facilitado la posibilidad de normalizar las relaciones entre quienes tenemos capacidad de elegir y quienes tienen la necesidad de ser elegidos. Nos han otorgado el privilegio de convertirnos en personas, en sociales, en voluntarios.

La visita al bosque de la ciudad financiera del banco Santander en Boadilla de Monte, no ha podido ser más grata. En el bosque se han recreado tres ecosistemas naturales: zona forestal mediterránea (con encina y pino, principalmente), zona de humedales y bosque de ribera, y la zona arbustiva. Cada uno con su propia vegetación y fauna. En definitiva, un espacio único creado a partir de una renaturalización muy lograda: parece que el bosque siempre hubiera estado ahí.

La jornada arrancó con la marcha senderista que, serpenteando por la margen izquierda del Arroyo de los Majuelos, nos llevó hasta la barrera de acceso al enclave que la entidad financiera tiene en la localidad madrileña. ANDARINES, un grupo de personas mayores, según sus carnets de identidad que no de sus piernas y entusiasmo, se ponían la gorra del voluntariado para acompañar a las usuarias de la Fundación Cal Pau a lo largo de la visita al bosque. Por cierto, perfectamente guiada por la entusiasta Sara, técnica del aula Medioambiental de Boadilla (gracias Sara por ser y estar). Tras poco más de diez kilómetros de recorrido baja un precioso sol otoñal, el grupo, las personas, hemos disfrutado de un deliciosa aperitivo preparado por Lucía y Alex (gracias chicos) donde el reencuentro se hecho realidad.

Mientras tanto, Natalia, Lydia y Carlos (animales sociales… qué puedo decir, millones de gracias), daban muestra de su capacidad SOCIAL aplicando saberes, conocimiento y mucho sentido común. Integración, intervención, acción SOCIAL.

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